El salto

En la Quebrada de Acapulco (México) los clavadistas suben por un empinado acantilado hasta 35 mts de altura. Desde allí realizan un peligroso salto hasta el agua en la que entran a gran velocidad.

Se requiere una gran forma física, mucha pericia y valor. Pero también saber elegir el momento. Esto es vital pues el fondo del acantilado no es muy profundo y los clavadistas han de calcular el momento exacto en que entra la ola y con ella una gran masa de agua que les permite entrar sin tocar el fondo.

Cuando el clavadista salta no hay agua suficiente, pero sabe que el agua entrará mientras vuela por el aire. Tiene la seguridad de que esto ocurrirá, aun cuando no depende de él.

En el caso de DefCom2 el salto no ha sido tan peligroso pues seguimos contando con el respaldo y colaboración de Ogilvy Public Relations, y la decisión ha venido acompañada de buena formación, mejor equipo y asumir ciertos riesgos, unos controlables, otros no tanto.

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